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  • Más allá del calcio: proteína, vitamina D, K2 y magnesio

    Más allá del calcio: proteína, vitamina D, K2 y magnesio

    Nutrición

    Más allá del calcio: proteína, vitamina D, K2 y magnesio

    Cuando a una mujer le diagnostican osteopenia, lo primero que suele hacer es comprar calcio. Lógico: nos han repetido durante décadas que hueso = calcio. Pero el hueso es mucho más que calcio, y centrarse solo en él es como construir una pared comprando solo ladrillos y olvidarte del cemento, los obreros y el andamio. Vamos a ver el equipo completo.

    La proteína: el andamio que casi nadie cuida

    Más o menos la mitad del volumen del hueso es matriz orgánica, sobre todo colágeno, que es proteína. Sin suficiente proteína, no hay estructura sobre la que depositar el mineral. Además, la proteína sostiene tu masa muscular, y el músculo protege al hueso de dos formas: tira de él (estímulo mecánico) y te evita caídas.

    El problema es que muchas mujeres mayores de 50 comen menos proteína justo cuando más la necesitan. Un objetivo razonable para la mayoría está en torno a 1,0–1,2 g de proteína por kilo de peso al día, repartida entre las comidas. Si pesas 65 kg, eso son unos 65–80 g diarios: bastante más de lo que aporta un desayuno de café y tostada.

    El calcio es el ladrillo. La proteína es el andamio. Sin andamio, los ladrillos no se sostienen.

    El calcio: importante, pero mejor del plato

    El calcio sigue siendo esencial, claro. Pero la prioridad es obtenerlo de la comida (lácteos, pescado azul con espina, legumbres, frutos secos, verduras de hoja) antes que de un bote. Las recomendaciones para mujeres posmenopáusicas suelen rondar los 1.000–1.200 mg al día contando lo que comes. Atiborrarse de suplementos por encima de eso no da más hueso y puede no ser inofensivo, así que la dosis conviene hablarla con tu médico.

    Vitamina D: la llave que abre la puerta

    Puedes comer mucho calcio, pero si te falta vitamina D, tu cuerpo lo absorbe mal. La vitamina D es la llave que permite usar el calcio. El déficit es muy común, sobre todo en invierno y en personas que pasan poco tiempo al sol. Por eso merece la pena medirla en analítica y, si está baja, corregirla. Muchas guías para adultos mayores manejan suplementación en el rango de 800–1.000 UI al día, pero la dosis depende de tu nivel: por eso se mide primero.

    Los dos secundarios que suman

    Vitamina K2: ayuda a dirigir el calcio hacia el hueso (y no hacia donde no toca, como las arterias). Está en alimentos fermentados y algunos quesos.

    Magnesio: participa en la activación de la vitamina D y forma parte de la estructura ósea. Está en frutos secos, legumbres, semillas y verduras de hoja verde.

    La jerarquía sensata

    Si tuviera que ordenar prioridades para la mayoría de mujeres con las que trabajo, sería así: primero, comer suficiente proteína; segundo, cubrir el calcio desde el plato; tercero, medir y corregir la vitamina D; y cuarto, asegurar una alimentación variada que aporte K2 y magnesio de forma natural. Los suplementos son la guinda, no la base.

    Y un recordatorio importante: ningún nutriente sustituye al estímulo del ejercicio. Puedes comer perfecto, pero si el hueso no recibe carga, no tiene motivo para fortalecerse. La nutrición pone los materiales; la fuerza da la orden de construir.

    Las cifras de proteína, calcio y vitamina D son orientativas y de uso general en adultos; tu dosis concreta (sobre todo de suplementos) debe individualizarla tu médico a partir de tu analítica. Información general, no sustituye el consejo profesional.

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