Menopausia

Dormir mal y osteoporosis: qué le hace a tu hueso una mala noche (y qué puedes hacer tú)

Si te despiertas a las cuatro de la mañana con un sofoco y ya no vuelves a dormirte, es probable que hayas leído que «dormir poco debilita los huesos». Lo que casi nadie te cuenta es cuánto, con qué estudios, qué parte es causa y qué parte es casualidad, qué pasa con las pastillas para dormir y, sobre todo, qué puedes hacer tú a partir de esta semana. Eso es lo que vas a encontrar aquí.

Por Javier Giménez · Lectura 8 min

En las llamadas con mujeres de 50 a 65 años hay una frase que se repite casi tanto como «nadie me explicó mi densitometría»: «es que desde la menopausia no duermo». Lo dicen de pasada, como si fuera un problema aparte. Y no lo es.

El sueño no es un tema de bienestar que va por un lado mientras tus huesos van por otro. Mientras duermes, tu cuerpo regula hormonas, repara tejidos y decide cuánto hueso construye. Y, además, cómo duermes condiciona algo que me importa todavía más que tu densitometría: tu riesgo de caerte. Porque lo que buscamos no es mejorar un número. Es que no te rompas.

Vamos por partes, y con datos.

¿Dormir mal causa osteoporosis? Lo que dicen los estudios

El estudio más grande que ha mirado esto en mujeres como tú viene del Women’s Health Initiative: más de 11.000 mujeres posmenopáusicas, con una edad media de 63 años, a las que se les midió la densidad ósea con DXA y se les preguntó cuántas horas dormían.

Las que dormían 5 horas o menos tenían menos densidad ósea en cadera, cuello femoral, columna y cuerpo entero que las que dormían 7 horas. Y tenían un 63% más de probabilidades de tener osteoporosis en la cadera y un 28% más en la columna. Todo ello después de ajustar por edad, peso, actividad física, tabaco, alcohol, síntomas de menopausia e incluso por el uso de medicación para dormir.

Ahora, la parte honesta, que es la que la mayoría de artículos se salta: es un estudio transversal. Hace una foto en un momento dado. Demuestra que dormir poco y tener menos hueso van juntos, pero no demuestra por sí solo que lo primero cause lo segundo. Podría haber terceros factores (dolor, depresión, enfermedades crónicas) detrás de ambas cosas.

Por eso me interesa mucho más el siguiente estudio.

Lo que pasa dentro del hueso cuando duermes poco: los marcadores lo delatan

Christine Swanson y su equipo hicieron algo que un estudio de observación no puede hacer: provocaron la falta de sueño en laboratorio y midieron qué le pasaba al hueso. Durante unas tres semanas, los participantes durmieron unas 5,6 horas al día con el reloj biológico desajustado (días de 28 horas, algo parecido a lo que vive quien trabaja a turnos).

Midieron los dos marcadores que yo uso en el programa: P1NP, que refleja cuánto hueso nuevo se está formando, y CTX, que refleja cuánto se está destruyendo. Si no los conoces, aquí te explico qué son los marcadores óseos P1NP y CTX y por qué los mido.

El resultado, primero en hombres (2017) y después en mujeres (2020), fue el mismo patrón: la formación de hueso cayó (el P1NP bajó de forma significativa), mientras que la destrucción no bajó con ella. En las mujeres de unos 58 años, el CTX se quedó igual. En las jóvenes, incluso subió.

Dormir poco no rompe el hueso de golpe. Desacopla la balanza: construyes menos mientras sigues retirando lo mismo. Mantenido en el tiempo, eso es pérdida ósea.

Hay que ser prudente: son estudios pequeños (nueve mujeres en el de 2020) y miden marcadores, no fracturas. Pero el mecanismo encaja con lo que vemos en las grandes poblaciones, y explica por qué no basta con «hacer las cosas bien» de día si las noches no acompañan.

El riesgo que casi nadie conecta: sueño, caídas y fracturas

La mayoría de fracturas de cadera no ocurren porque el hueso se parta solo. Ocurren porque te caes. Y aquí el sueño pesa, y mucho.

En el Study of Osteoporotic Fractures se siguió a más de 8.000 mujeres de 69 años en adelante durante seis años. Las que echaban la siesta a diario tenían un 32% más de probabilidades de caerse dos o más veces al año siguiente. Y las que pasaban 10 horas o más en la cama al día tenían más riesgo de fractura no vertebral que las que dormían 8-9 horas.

Fíjate en el matiz: no es solo «dormir poco». Es dormir mal. Pasar muchas horas en la cama o necesitar siesta todos los días suele ser la señal de un sueño de mala calidad. Y una noche mala se paga al día siguiente con menos reflejos, peor equilibrio y más torpeza al levantarte, justo en el momento de mayor riesgo: la ida al baño de madrugada, a oscuras y medio dormida.

Por eso, si duermes mal, el trabajo de ejercicios de equilibrio para prevenir caídas deja de ser opcional.

¿Y las pastillas para dormir? Lo que debes saber (sin dejarlas por tu cuenta)

Esta es la pregunta que ningún artículo de los que he revisado responde, y me parece la más importante. Muchas mujeres que duermen mal acaban tomando una benzodiacepina (lorazepam, alprazolam, diazepam…) o un fármaco «Z» (zolpidem, zopiclona).

Un metaanálisis publicado en PLoS One encontró que, en personas mayores, su uso se asocia con un 52% más de riesgo de fractura de cadera con benzodiacepinas y un 90% más con los fármacos Z. El riesgo más alto aparece al empezar el tratamiento, en las primeras semanas. El mecanismo no es que debiliten el hueso: es que aumentan la somnolencia, el mareo y, con ello, las caídas.

Quiero ser muy claro aquí: no dejes ninguna medicación por tu cuenta. Retirar una benzodiacepina de golpe tiene sus propios riesgos y debe hacerse con tu médico. Lo que sí te propongo es llevar esta pregunta a tu próxima consulta: «Tengo baja masa ósea y tomo esto para dormir. ¿Es la mejor opción para mí, o hay alternativas?». Es exactamente el tipo de conversación que te explico en el artículo sobre medicamentos que pueden afectar a tus huesos.

¿Influye la postura en la que duermes?

Lo busca mucha gente y algunos artículos le dedican páginas enteras. La respuesta corta: no hay ninguna evidencia de que dormir de lado, boca arriba o boca abajo cambie tu densidad ósea o tu riesgo de osteoporosis. Si tienes dolor de espalda o una fractura vertebral, la postura importa para tu comodidad, y ahí una almohada entre las rodillas (de lado) o bajo ellas (boca arriba) ayuda. Pero no es un tratamiento para el hueso. No gastes energía en eso.

Qué puedes hacer desde esta semana

La buena noticia es que la herramienta que más uso para el hueso también es de las que mejor funcionan para dormir.

1. Entrena fuerza. Una revisión sistemática de ensayos aleatorizados en Sleep Medicine Reviews concluyó que el entrenamiento de fuerza mantenido en el tiempo mejora todos los aspectos del sueño, y sobre todo su calidad, además de reducir la ansiedad y los síntomas depresivos. Es decir: la misma carga progresiva que estimula tu hueso según el principio de Wolff (y que en el ensayo LIFTMOR mejoró la densidad en mujeres posmenopáusicas con baja masa ósea, con un solo efecto adverso leve en todo el ensayo) también te ayuda a dormir. Si no sabes cuánto, empieza por aquí: cuántos días a la semana entrenar fuerza con osteoporosis.

2. Protege la franja de 7 horas. En el estudio del WHI, la referencia eran 7 horas. No necesitas ser perfecta: necesitas salir de la zona de 5 horas o menos de forma habitual.

3. Horario fijo, también el fin de semana. Lo que alteró los marcadores en los estudios de Swanson no fue solo dormir menos, sino hacerlo con el reloj biológico desordenado. Levantarte cada día a la misma hora es la medida más barata que existe.

4. Luz natural por la mañana, pantallas fuera por la noche. Diez o quince minutos de luz exterior al despertar ayudan a fijar tu ritmo.

5. Prepara el camino al baño. Una luz nocturna, nada en el suelo, y siéntate un momento en el borde de la cama antes de levantarte. Esto no mejora tu sueño, pero reduce el riesgo en el momento en que más caídas se producen.

6. Si los sofocos o los despertares no te dejan dormir, consúltalo. El insomnio de la menopausia tiene tratamiento, y algunas opciones (incluida la terapia hormonal, en quien está indicada) también protegen el hueso. Es una conversación que merece la pena tener con tu ginecóloga.

7. Si roncas fuerte o te levantas agotada aunque duermas «suficiente», pide que valoren apnea del sueño. Es frecuente después de la menopausia y está infradiagnosticada en mujeres.

Lo que yo miro cuando una alumna me dice «duermo fatal»

  • Horas reales: ¿5 o menos de forma habitual? Es la zona asociada a menos hueso.
  • Calidad: ¿siesta diaria por necesidad o 10 horas en la cama? Señal de sueño malo y más caídas.
  • Medicación para dormir: ¿cuál y desde cuándo? Pregunta para su médico, nunca para retirar por su cuenta.
  • Marcadores: P1NP y CTX en semana 1 y semana 12. Si formamos poco hueso, el sueño es uno de los sospechosos.
  • Equilibrio y fuerza: test funcional al inicio, porque el riesgo de caída es donde el mal sueño se convierte en fractura.

En resumen

Dormir poco se asocia con menos densidad ósea, y en el laboratorio frena la formación de hueso mientras la destrucción sigue igual. Dormir mal se asocia con más caídas y más fracturas. Y algunos fármacos para dormir aumentan ese riesgo, sobre todo al empezar a tomarlos.

Pero nada de esto es una sentencia. Tu sueño es modificable, y la herramienta que más mueve tu hueso, el entrenamiento de fuerza progresivo, también es de las que más mejora tu descanso. No se trata de dormir perfecto. Se trata de dejar de perder en dos frentes a la vez.

No entrenamos para mejorar un número en un informe. Entrenamos para no rompernos. Y dormir mejor forma parte de eso.

Referencias: Ochs-Balcom HM et al., «Short sleep is associated with low bone mineral density and osteoporosis in the Women’s Health Initiative», J Bone Miner Res 2020;35(2):261-268. · Swanson CM et al., «Bone turnover markers after sleep restriction and circadian disruption: a mechanism for sleep-related bone loss in humans», J Clin Endocrinol Metab 2017;102(10):3722-3730. · Swanson CM et al., «Sleep restriction with circadian disruption negatively alter bone turnover markers in women», J Clin Endocrinol Metab 2020;105(7):2456-2463. · Stone KL et al., «Self-reported sleep and nap habits and risk of falls and fractures in older women: the Study of Osteoporotic Fractures», J Am Geriatr Soc 2006;54(8):1177-1183. · Donnelly K et al., «Benzodiazepines, Z-drugs and the risk of hip fracture: a systematic review and meta-analysis», PLoS One 2017;12(4):e0174730. · Kovacevic A et al., «The effect of resistance exercise on sleep: a systematic review of randomized controlled trials», Sleep Med Rev 2018;39:52-68. · Watson SL et al., «High-intensity resistance and impact training improves bone mineral density and physical function in postmenopausal women with osteopenia and osteoporosis: the LIFTMOR randomized controlled trial», J Bone Miner Res 2018;33(2):211-220. Información general; tu caso debe valorarlo tu médico.

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