FRAX: cómo calcular tu riesgo de fractura a 10 años (y qué hacer con el resultado)
Es gratis, tarda dos minutos y te da el dato que de verdad importa: la probabilidad de que te rompas un hueso en la próxima década. Te enseño a rellenarlo, a interpretarlo sin sustos y, sobre todo, a convertir ese número en un plan.
Cuando alguien sale de la consulta con un diagnóstico de osteopenia u osteoporosis, casi toda la conversación gira alrededor del T-score. Y lo entiendo: es el número que aparece en negrita en el informe. Pero el T-score no es el objetivo. El objetivo es no romperse. Y para eso existe una herramienta validada internacionalmente que casi nadie te explica: el FRAX.
Qué es el FRAX y por qué me importa más que tu T-score
El FRAX® es una calculadora desarrollada por el equipo del profesor John Kanis en la Universidad de Sheffield, con el apoyo de la OMS, y en uso desde 2008. Estima tu probabilidad absoluta de fractura en los próximos 10 años en dos cifras: el riesgo de «fractura mayor osteoporótica» (columna, cadera, antebrazo y húmero) y el riesgo específico de fractura de cadera. Funciona para personas de entre 40 y 90 años, y tiene modelo específico para España, calibrado con datos de fracturas de nuestra población.
¿Por qué me parece tan valioso? Porque dos mujeres con el mismo T-score pueden tener riesgos de fractura completamente distintos. Una con −2,3, fuerte y sin más factores de riesgo, puede estar más protegida que otra con −1,8, fumadora, con una fractura previa y madre con fractura de cadera. El FRAX integra ese contexto que el T-score, por sí solo, no ve. Si todavía no tienes claro qué significa tu T-score, te lo explico en cómo leer tu densitometría sin agobios.
Qué te pregunta el FRAX (y por qué)
El cuestionario recoge once factores con peso demostrado en el riesgo de fractura:
Datos básicos: edad, sexo, peso y altura. Historia ósea: si has tenido alguna fractura previa por fragilidad en la vida adulta, y si tu padre o tu madre se fracturaron la cadera. Hábitos y salud: tabaquismo actual, consumo de 3 o más unidades de alcohol al día, tratamiento con corticoides orales (actual o durante más de 3 meses), artritis reumatoide diagnosticada y causas de osteoporosis secundaria, entre ellas la menopausia precoz antes de los 45 años, la diabetes tipo 1 o el hipertiroidismo no tratado.
Y el último campo, opcional pero muy recomendable: la densidad mineral ósea del cuello del fémur (el dato en g/cm² o el T-score de tu densitometría). Aquí hay una buena noticia que mucha gente desconoce: puedes calcular tu FRAX sin densitometría. Si aún no te la han hecho, el resultado sin DMO ya orienta; cuando tengas la prueba, lo repites y afinas.
Cómo calcularlo paso a paso
Entra en la herramienta oficial (fraxplus.org, disponible en español), selecciona la calculadora y elige España como país: esto es importante, porque las probabilidades están calibradas con la incidencia de fracturas de cada población. Rellena los once campos con honestidad —dejar una casilla en blanco cuenta como «no»—, añade tu DMO de cuello femoral si la tienes, y pulsa calcular. Obtendrás dos porcentajes: fractura mayor y fractura de cadera a 10 años.
Cómo interpretar tu resultado sin asustarte
No existe un umbral único universal, pero la referencia más aceptada internacionalmente considera riesgo alto un FRAX de fractura mayor igual o superior al 20%, o de fractura de cadera igual o superior al 3%. Entre el 10 y el 20% de fractura mayor se suele hablar de riesgo intermedio, y por debajo del 10%, de riesgo bajo.
Dos matices importantes para España. Primero: aquí no hay un consenso oficial único de umbrales, y cada guía clínica ajusta los suyos; el número es una orientación para hablar con tu médico, no una sentencia. Segundo: algunos estudios españoles, como el ECOSAP, han observado que el FRAX puede infraestimar el riesgo de fractura global en nuestra población. Traducción práctica: un FRAX «bajo» no es un permiso para desentenderte de tus huesos.
El FRAX no está para asustarte ni para tranquilizarte. Está para ordenar la conversación con tu médico y priorizar tu plan. El número no es el destino: es el punto de partida.
Lo que el FRAX no ve (y también decide si te fracturas)
Como toda herramienta, tiene limitaciones, y conviene conocerlas. El FRAX solo admite «sí» o «no»: no distingue si tomaste corticoides a dosis alta o baja, ni cuántas fracturas previas has tenido —y una fractura reciente, de los últimos dos años, eleva el riesgo más de lo que el cálculo refleja—. Tampoco incluye la densidad de la columna lumbar, tu nivel de vitamina D ni tu actividad física.
Y hay una ausencia enorme: tu riesgo de caída. La mayoría de las fracturas por fragilidad ocurren tras una caída, y el FRAX no te pregunta por tu fuerza, tu equilibrio ni tu masa muscular. Por eso una parte central de mi trabajo es precisamente esa: entrenar lo que la calculadora no mide. Si quieres entender cómo se relacionan la pérdida de músculo y la de hueso, lo cuento en sarcopenia y osteoporosis: por qué van juntas.
Lo que mido junto al FRAX
En mi método el FRAX se calcula al inicio y se repite a las 12 semanas, junto a los marcadores de remodelado óseo en analítica (P1NP y CTX), los tests de fuerza y equilibrio (SPPB y TUG) y la composición corporal. El FRAX pone el punto de partida; los marcadores y los tests me dicen, mucho antes que la densitometría, si el plan está funcionando.
Qué hacer con tu número: de la probabilidad al plan
Si tu FRAX sale alto, tu médico valorará si necesitas tratamiento farmacológico. Tómatelo en serio: la medicación bien indicada reduce fracturas. Y añade lo que la evidencia señala como su mejor aliado: el ejercicio de fuerza progresivo y supervisado. El ensayo LIFTMOR demostró que mujeres posmenopáusicas con masa ósea baja pueden entrenar fuerza de alta intensidad con seguridad, mejorando densidad ósea, fuerza y postura. No es medicación o ejercicio: es la suma de ambos lo que más reduce tu riesgo.
Si tu FRAX sale bajo o intermedio, enhorabuena, pero recuerda lo que no mide: fuerza, equilibrio y músculo. Esa es tu ventana de oro para construir reserva ósea y muscular antes de que haga falta. El hueso responde a la carga que le pides (es el principio de Wolff): caminar está bien para tu corazón, pero para el hueso necesitas estímulos de carga e impacto controlado, con progresión y técnica.
En cualquiera de los dos escenarios, el orden es el mismo que sigo con cada mujer que evalúo en el método: medir el punto de partida, entrenar con progresión segura y volver a medir. Sin datos no hay progreso real; con datos, el miedo se convierte en plan.
El mensaje de fondo
El FRAX es, probablemente, el número más útil y menos explicado de tu salud ósea. Calcúlalo, llévalo a tu próxima consulta y pregunta qué significa en tu caso. Pero no le entregues el control: la calculadora estima probabilidades, y tú puedes cambiar varias de las cartas de esa mano. La fuerza, el equilibrio, la nutrición y los hábitos no aparecen en el formulario, y son justo el terreno donde tu esfuerzo rinde más.
Referencias: Kanis JA, Johnell O, Oden A, Johansson H, McCloskey E. FRAX and the assessment of fracture probability in men and women from the UK. Osteoporosis International, 2008. · «¿Qué es el FRAX?: pros y contras». Seminarios de la Fundación Española de Reumatología (Elsevier), 2010. · Herramienta oficial FRAX®/FRAXplus®, Universidad de Sheffield (fraxplus.org). · Watson SL et al., ensayo LIFTMOR, Journal of Bone and Mineral Research, 2018. Información general; tu caso debe valorarlo tu médico.
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