Nutrición

Alimentos buenos y malos para la osteoporosis: la lista honesta

Casi todas las listas que encontrarás dicen lo mismo: lácteos sí, sal no, café malo, espinacas prohibidas. Algunas de esas afirmaciones se sostienen y otras no. Te separo lo que la evidencia respalda de lo que se repite por inercia, y te digo lo que ninguna lista te cuenta: cuánto puede la comida y dónde empieza lo que solo hace la carga.

Por Javier Giménez · Lectura 9 min

Cuando una mujer sale de la consulta con un diagnóstico de osteopenia u osteoporosis, lo primero que hace la mayoría es buscar qué comer. Es una reacción lógica: la comida es lo que tenemos más a mano, se puede cambiar mañana y no da miedo. El problema es que la respuesta que encuentra suele ser una lista de alimentos sin contexto, sin cifras y sin decirle lo más importante: qué parte de su riesgo de fractura depende realmente del plato.

Vamos a ordenarlo. Y quiero empezar por lo incómodo, porque cambia cómo lees todo lo demás.

Lo primero: cuánto puede de verdad la alimentación

Tenemos un dato bastante claro sobre esto. Un metaanálisis publicado en el BMJ por Tai y colaboradores en 2015, que reunió 59 ensayos clínicos, concluyó que aumentar el calcio de la dieta mejora la densidad ósea entre un 0,6 % y un 1,8 % según la zona y el tiempo. Y ahí se queda: es una mejora pequeña, que no progresa con los años y que no se ha traducido en una reducción demostrada de fracturas.

Eso no significa que comer bien sea inútil. Significa que la nutrición es condición necesaria y no suficiente. Es el material de obra. Si falta, nada de lo que construyas encima se sostiene. Pero el material por sí solo no levanta una casa: hace falta el estímulo que le diga al hueso dónde y cuánto reforzar. Ese estímulo es mecánico, no alimentario.

La comida pone el material. La carga decide dónde se coloca. Si solo trabajas el plato, estás comprando ladrillos y esperando que la pared se levante sola.

Con eso claro, la lista tiene sentido. Porque el objetivo de comer bien no es subir el T-score: es que tu hueso y tu músculo tengan con qué responder cuando entrenas. Y eso sí reduce el riesgo de fractura.

Alimentos buenos para la osteoporosis: los que tienen respaldo

Proteína, la gran olvidada

Si tuviera que elegir un solo cambio en la dieta de una mujer de más de 50 años con pérdida ósea, sería este. Durante años se dijo que la proteína «acidifica» y descalcifica el hueso. El consenso de expertos publicado en Osteoporosis International en 2018, avalado por la ESCEO y la Fundación Internacional de Osteoporosis (Rizzoli y colaboradores), revisó esa idea y concluyó lo contrario: con un aporte de calcio adecuado, una ingesta de proteína por encima de la recomendación mínima se asocia a menos pérdida ósea y menor riesgo de fractura de cadera. Y no encontraron evidencia de que la carga ácida, sea de proteína animal o vegetal, dañe el hueso.

En la práctica: alrededor de 1 a 1,2 gramos por kilo de peso al día, repartidos entre las comidas y no todos en la cena. Huevos, pescado, carne, lácteos, legumbres, tofu. La proteína además es lo que sostiene el músculo, y el músculo es el que tira del hueso y el que evita la caída. Lo desarrollo en este artículo sobre nutrición ósea más allá del calcio.

Calcio, mejor del plato que del bote

Lácteos, pescado azul con espina (sardinas, boquerones, caballa), almendras, sésamo, tofu cuajado con calcio, legumbres y algunas aguas minerales. El objetivo razonable está en torno a los 1.000–1.200 mg diarios, y conviene repartirlo: el intestino absorbe mejor tomas de 500 mg o menos. Si llegas comiendo, no necesitas suplemento. Si no llegas, se valora. Las dosis exactas y por qué el suplemento no es el tratamiento las tienes en la guía de vitamina D y calcio.

Vitamina D: medida, no adivinada

Es la llave que permite absorber el calcio, y en España el déficit es más común de lo que la gente imagina, sol incluido. Los alimentos aportan poco (pescado graso, yema, hígado, lácteos enriquecidos), así que aquí la respuesta no está en el plato sino en la analítica. Pide el 25-OH vitamina D y ajusta con tu médico. El rango que buscamos está en torno a 40–60 ng/mL.

Ciruelas pasas: el alimento con el mejor ensayo detrás

Este suele sorprender, pero es probablemente el alimento concreto con la evidencia más específica. El Prune Study, un ensayo controlado y aleatorizado de doce meses en más de doscientas mujeres posmenopáusicas publicado en The American Journal of Clinical Nutrition (De Souza y colaboradores, 2022), encontró que 50 gramos al día —unas cinco o seis ciruelas pasas— preservaron la densidad ósea de la cadera, mientras el grupo control la perdía. No la aumentaron: la conservaron. Que es exactamente lo que se le puede pedir a un alimento.

Verdura de hoja, crucíferas, frutos secos y legumbres

Aportan magnesio, vitamina K y potasio, tres piezas que participan en la mineralización y en el equilibrio ácido-base. No hay un ensayo que diga «come brócoli y no te fracturarás», pero el mecanismo está bien establecido y el coste de incluirlos es cero. Kale, brócoli, coles, acelgas, almendras, nueces, garbanzos, lentejas.

Alimentos malos para la osteoporosis: lo que resta de verdad

El exceso de sal

Este es el que más peso tiene y el que menos se cuida. El sodio y el calcio comparten el mismo mecanismo de eliminación en el riñón: cuanto más sodio excretas, más calcio se va con él. Teucher y colaboradores lo demostraron de forma controlada en mujeres posmenopáusicas (Journal of Bone and Mineral Research, 2008): una ingesta de sal moderadamente alta aumentó de forma significativa la excreción urinaria de calcio y alteró el balance de calcio óseo. La mayor parte de la sal que tomamos no viene del salero, sino de embutidos, quesos curados, pan, precocinados, conservas y snacks.

El alcohol

El consumo elevado y sostenido es uno de los factores de riesgo que la propia herramienta FRAX incluye en su cálculo de probabilidad de fractura a diez años, y por dos vías: interfiere en la formación ósea y aumenta el riesgo de caída. No hace falta abstinencia absoluta; sí bajar de un consumo diario habitual.

Comer poco

Es el «alimento malo» que ninguna lista incluye y que veo con frecuencia. Muchas mujeres de esta edad llevan años en déficit calórico crónico, arrastrado de dietas sucesivas. Un peso bajo y una ingesta insuficiente son factores de riesgo reconocidos de pérdida ósea. Si estás comiendo poco y encima empiezas a entrenar, no le estás dando al hueso con qué construir.

Los cuatro mitos que puedes soltar hoy

«La proteína descalcifica.» Ya lo hemos visto: el consenso ESCEO/IOF de 2018 concluyó lo contrario, siempre que el calcio sea adecuado. Es probablemente el mito que más daño ha hecho, porque ha llevado a mujeres mayores a comer menos proteína justo cuando más la necesitaban.

«El café te roba el calcio.» El efecto de la cafeína sobre el balance de calcio existe, pero es muy pequeño y se compensa de sobra con un aporte de calcio suficiente. Dos o tres cafés al día en una mujer que come bien no son tu problema. Si tomas seis y encima duermes mal, el problema es el sueño, no el hueso.

«Las espinacas y las legumbres bloquean el calcio.» Los oxalatos y fitatos reducen la absorción del calcio que va en ese mismo alimento, no el de toda tu dieta. La espinaca es una mala fuente de calcio, cierto. Pero no es un alimento prohibido, y su magnesio, potasio y vitamina K compensan de largo. Sigue comiéndolas.

«Los lácteos inflaman y descalcifican.» No hay evidencia sólida que lo sostenga en personas sin intolerancia ni alergia. Si te sientan bien, son una de las formas más eficientes de llegar al calcio y a la proteína en la misma toma.

Lo que compruebo antes de tocar la dieta de nadie

Vitamina D (25-OH), PTH, calcio y función renal en analítica; la ingesta real de proteína y de calorías durante una semana; y los marcadores de remodelado óseo, P1NP y CTX, que me dicen si el hueso está formando o perdiendo. Sin esos datos, cualquier lista de alimentos es un tiro a ciegas. Te cuento cómo se leen en el artículo sobre P1NP y CTX.

Dónde termina el plato y empieza lo que de verdad mueve la aguja

El hueso funciona según el principio de Wolff: se adapta a las cargas que soporta. Sin un estímulo mecánico suficiente, el organismo no tiene ninguna razón para gastar recursos en reforzar una estructura que nadie le está exigiendo. Puedes comer perfecto y seguir perdiendo densidad, porque le estás dando materiales a una obra sin plano.

Ese plano lo pone la fuerza progresiva. El ensayo LIFTMOR (Watson y colaboradores, Journal of Bone and Mineral Research, 2018) demostró que un entrenamiento de fuerza de alta intensidad supervisado, dos veces por semana, mejoró la densidad ósea en columna y cadera en mujeres posmenopáusicas con masa ósea baja, y lo hizo de forma segura. Ningún alimento ha conseguido eso. Si quieres ver por dónde se empieza, lo tienes en la guía de ejercicios para osteoporosis.

Y una aclaración que hago siempre: nada de esto va contra tu medicación. Si tu médico te ha pautado un tratamiento, ese tratamiento tiene su función y no se toca. Lo que hacen la nutrición y la fuerza es potenciarlo, no sustituirlo. Los tres frentes juntos rinden más que cualquiera de ellos por separado.

El resumen que me llevaría a la compra

Sube la proteína hasta 1–1,2 g por kilo. Llega a 1.000–1.200 mg de calcio repartido a lo largo del día, preferentemente del plato. Mide tu vitamina D en vez de suponerla. Añade cinco o seis ciruelas pasas al día, que es barato y tiene un ensayo detrás. Baja la sal escondida en embutidos, quesos curados y precocinados. Modera el alcohol. Y asegúrate de que estás comiendo suficiente, no solo comiendo bien.

Y después, con el material ya en obra, ponle carga al hueso. Porque el objetivo nunca fue subir un número en la densitometría: es que dentro de quince años sigas subiendo tus escaleras sin miedo.

Referencias: Tai V, Leung W, Grey A, Reid IR, Bolland MJ. Calcium intake and bone mineral density: systematic review and meta-analysis. BMJ 2015;351:h4183. · Rizzoli R et al. Benefits and safety of dietary protein for bone health — an expert consensus paper endorsed by ESCEO and IOF. Osteoporos Int 2018;29(9):1933-1948. · De Souza MJ et al. Prunes preserve hip bone mineral density in a 12-month randomized controlled trial in postmenopausal women: the Prune Study. Am J Clin Nutr 2022;116(4):897-910. · Teucher B et al. Sodium and bone health: impact of moderately high and low salt intakes on calcium metabolism in postmenopausal women. J Bone Miner Res 2008;23(9):1477-1485. · Watson SL et al. High-intensity resistance and impact training improves bone mineral density and physical function in postmenopausal women with osteopenia and osteoporosis: the LIFTMOR randomized controlled trial. J Bone Miner Res 2018;33(2):211-220. Información general; tu caso debe valorarlo tu médico.

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