Diagnóstico

Medicamentos que causan osteoporosis: cuáles son, cuánto pesan en tu riesgo y qué hacer si no puedes dejarlos

Si buscas qué medicamentos causan osteoporosis vas a encontrar listas: corticoides, omeprazol, antidepresivos… y una frase final del tipo «consulta a tu médico». Lo que casi nadie te dice es cuánto sube el riesgo con cada uno, a partir de qué dosis y durante cuánto tiempo importa, y sobre todo qué haces tú si ese fármaco lo necesitas y no lo vas a dejar. Eso es lo que vas a encontrar aquí.

Por Javier Giménez · Lectura 8 min

Me pasa a menudo en las evaluaciones. Una mujer me enseña su densitometría, repasamos su historia y, casi de pasada, me dice: «Bueno, llevo años con el omeprazol» o «Me pusieron corticoides cuando lo del asma y ahí sigo». Nadie le había conectado esa pastilla con su hueso.

Quiero empezar por lo más importante, antes de dar un solo dato: este artículo no es para que dejes ningún medicamento. Si lo tomas es porque lo necesitas para algo, y esa decisión es tuya con quien te lo prescribió. Suspender por tu cuenta un corticoide, un tratamiento para el cáncer de mama o tu hormona tiroidea puede ser mucho más peligroso que cualquier efecto sobre el hueso. Lo que sí vas a poder hacer después de leer esto es algo muy útil: saber si tu hueso necesita más vigilancia y más estímulo del que está recibiendo.

Por qué un medicamento puede debilitar el hueso

Tu hueso se renueva constantemente: unas células (osteoclastos) retiran hueso viejo y otras (osteoblastos) construyen hueso nuevo. Un fármaco puede inclinar esa balanza de tres maneras: frenando la construcción, acelerando la destrucción o reduciendo el calcio que llega a tu cuerpo. Y hay una cuarta vía que casi nunca se menciona: aumentando las caídas, por mareo, sedación o bajadas de tensión.

Esa cuarta vía importa mucho, porque la mayoría de las fracturas no son huesos que se rompen solos: son huesos frágiles más una caída. Por eso, cuando hablemos de riesgo, no pienses solo en la densitometría.

Esto encaja en algo que ya expliqué en el artículo sobre por qué puedes tener osteoporosis aunque te cuides: la osteoporosis secundaria, la que tiene una causa concreta debajo. Los fármacos son una de las causas más frecuentes, y de las más fáciles de detectar si alguien pregunta.

Corticoides: el primero de la lista, con diferencia

Los corticoides orales (prednisona, metilprednisolona, deflazacort…) son la causa farmacológica más importante de osteoporosis. Frenan a los osteoblastos, es decir, paran la construcción de hueso, y además afectan al músculo.

Los datos más sólidos vienen de un estudio con más de 244.000 usuarios de corticoides orales en Reino Unido, publicado en el Journal of Bone and Mineral Research en 2000. Mientras tomaban el tratamiento, el riesgo de fractura vertebral era 2,6 veces el de personas comparables sin corticoides, y el de cadera, 1,6 veces. Y el efecto dependía de la dosis: con 7,5 mg al día de prednisolona o más, el riesgo de fractura vertebral se multiplicaba por 5.

Dos detalles de ese estudio que casi nadie cuenta y que te interesan:

· Las dosis bajas no son inocuas. Entre 2,5 y 7,5 mg al día, el riesgo de fractura de cadera ya subía casi un 80%.
· El riesgo bajaba rápido al terminar el tratamiento. Es decir, buena parte del efecto no es una condena permanente: es un periodo de vulnerabilidad que se puede vigilar y proteger.

La guía de 2022 del American College of Rheumatology lo resume en una recomendación clara: toda persona que vaya a tomar corticoides más de 3 meses a partir de 2,5 mg al día debería tener una evaluación de su riesgo de fractura lo antes posible tras empezar. Si estás en ese grupo y nadie te lo ha propuesto, es una petición razonable.

Los corticoides inhalados para el asma y los de uso tópico tienen un efecto sistémico mucho menor. Lo que pesa de verdad son los orales, sobre todo en tandas largas o repetidas.

Un fármaco que debilita el hueso no te condena a fracturarte. Te dice que ese hueso necesita más vigilancia y más estímulo, no menos.

Omeprazol y otros protectores de estómago

Aquí está la sorpresa para mucha gente, porque el omeprazol (y el pantoprazol, esomeprazol, lansoprazol…) se toma a diario, a veces durante años, y casi nadie lo asocia al hueso.

El estudio de referencia, publicado en JAMA en 2006 con casi 150.000 personas mayores de 50 años, encontró que más de un año de tratamiento se asociaba a un 44% más de riesgo de fractura de cadera, y que el riesgo crecía con los años de uso y era mayor con dosis altas prolongadas.

Ahora, el matiz honesto: es un estudio observacional. Muestra una asociación, no demuestra que el omeprazol por sí solo rompa huesos. El mecanismo propuesto es que, al reducir el ácido del estómago, se absorbe peor el calcio. Lo sensato no es alarmarse, sino hacerse una pregunta muy concreta con tu médico: ¿sigo necesitando esta dosis, o la estoy tomando por inercia? Muchos tratamientos con protector de estómago se empezaron por un motivo puntual y nunca se revisaron.

Tratamiento hormonal del cáncer de mama

Si has pasado un cáncer de mama hormonodependiente, es probable que tomes o hayas tomado un inhibidor de la aromatasa (letrozol, anastrozol, exemestano). Estos fármacos reducen al mínimo los estrógenos, y los estrógenos son uno de los grandes frenos de la pérdida ósea. El resultado es una pérdida de hueso acelerada.

Aquí el mensaje es doble y quiero que quede claro: ese tratamiento te protege frente al cáncer y no se toca. Y a la vez, tu hueso tiene derecho a su propio plan. La declaración de posición conjunta de varias sociedades internacionales (IOF, ECTS, ESCEO, entre otras) publicada en 2017 recomienda que a toda mujer que inicia un inhibidor de la aromatasa se le evalúe el riesgo de fractura y se le den pautas de ejercicio, calcio y vitamina D, y que se valore tratamiento para el hueso según su densitometría y sus factores de riesgo.

El ejercicio aparece en esa recomendación por algo. Es la parte del plan que depende de ti.

Hormona tiroidea: no es la pastilla, es la dosis

La levotiroxina, bien ajustada, no es un problema para tu hueso. El problema es el exceso: una dosis que deja la TSH por debajo de lo normal durante mucho tiempo acelera el remodelado óseo.

Un estudio con más de 200.000 personas de 70 años o más, publicado en el BMJ en 2011, encontró una relación clara entre dosis y riesgo: cuanto mayor la dosis acumulada, mayor el riesgo de fractura. La conclusión de los autores no fue «deja la levotiroxina», sino vigila la dosis. Si la tomas desde hace años, asegúrate de que tus análisis de TSH se revisan con regularidad, especialmente a medida que cumples años.

Otros fármacos a tener en el radar

· Algunos antiepilépticos (los más antiguos, como la fenitoína o la carbamazepina) interfieren con la vitamina D.
· Antidepresivos ISRS (sertralina, fluoxetina, paroxetina…): se asocian a más fracturas en los estudios observacionales, aunque parte de ese riesgo puede venir de las caídas y de la propia depresión, no solo del hueso.
· Sedantes y pastillas para dormir: su principal problema no es la densidad, sino que aumentan el riesgo de caída, sobre todo por la noche.

Ninguno de estos es motivo para dejar un tratamiento. Sí es motivo para que tu riesgo de fractura se mire con más cuidado.

Qué hacer si tomas uno de estos medicamentos (y no puedes dejarlo)

Este es el hueco que dejan todos los artículos que he revisado sobre el tema. Te dicen qué fármacos son y ahí terminan. Así que vamos a lo práctico:

1. Pon tu riesgo en números

La herramienta FRAX para calcular tu riesgo de fractura a 10 años incluye una casilla específica para los corticoides, precisamente porque su efecto va más allá de lo que se ve en la densitometría. Y si tomas un inhibidor de la aromatasa o llevas años con dosis altas de otro fármaco de la lista, tiene sentido pedir una densitometría de partida si no la tienes.

2. Mide si tu hueso está perdiendo, sin esperar dos años

La densitometría tarda un año o más en mostrar cambios. Los marcadores de remodelado óseo P1NP y CTX te dicen en semanas si tu hueso está construyendo o destruyendo más de la cuenta. En alguien que toma corticoides o un inhibidor de la aromatasa, es información muy valiosa para decidir a tiempo.

3. Dale al hueso la señal que el fármaco le quita

Un medicamento puede frenar a tus osteoblastos, pero no puede impedir que el hueso responda a la carga. El principio de Wolff se sigue cumpliendo: el hueso se adapta a las fuerzas que soporta. El entrenamiento de fuerza progresivo es la forma más directa de enviar esa señal. En el ensayo LIFTMOR (Journal of Bone and Mineral Research, 2018), mujeres posmenopáusicas con masa ósea baja que entrenaron fuerza de alta intensidad supervisada mejoraron su densidad en columna y cadera y su función física, frente a un grupo control que siguió perdiendo. Si no sabes por dónde empezar, aquí tienes los ejercicios para la osteoporosis que sí funcionan.

4. Trabaja la otra mitad: no caerte

Fuerza de piernas y equilibrio. Si además tomas algo que te da sueño o mareo, esto sube de prioridad: es la parte del riesgo que más rápido puedes mover.

5. Revisa lo básico

Vitamina D en sangre, proteína suficiente y calcio preferiblemente de la dieta. Si tomas omeprazol y un suplemento de calcio, pregunta a tu médico o farmacéutico qué forma te conviene, porque no todas se absorben igual con poco ácido en el estómago.

Las 4 preguntas para tu próxima consulta

· ¿Alguno de mis medicamentos afecta al hueso, y a qué dosis lo estoy tomando?
· ¿Sigo necesitando esta dosis, o podemos revisarla?
· ¿Tiene sentido calcular mi FRAX o hacerme una densitometría de partida?
· ¿Puedo pedir P1NP, CTX y vitamina D para saber cómo está respondiendo mi hueso?

El resumen que te llevas

Hay medicamentos que debilitan el hueso, y algunos de forma importante. Pero la respuesta casi nunca es dejarlos: es saber que están ahí, poner tu riesgo en números y compensar. Revisar la dosis con tu médico, medir y, sobre todo, darle a tu hueso la carga que necesita para seguir construyendo.

El ejercicio no compite con tu tratamiento. Lo acompaña y protege lo que el fármaco pone en riesgo. Porque el objetivo no es un número bonito en un informe. El objetivo es no romperte.

Referencias: Van Staa TP, Leufkens HG, Abenhaim L, Zhang B, Cooper C, «Use of oral corticosteroids and risk of fractures», J Bone Miner Res 2000;15(6):993-1000. · Humphrey MB et al., «2022 American College of Rheumatology Guideline for the Prevention and Treatment of Glucocorticoid-Induced Osteoporosis», Arthritis Care Res 2023;75(12):2405-2419. · Yang YX, Lewis JD, Epstein S, Metz DC, «Long-term proton pump inhibitor therapy and risk of hip fracture», JAMA 2006;296(24):2947-2953. · Hadji P et al., «Management of Aromatase Inhibitor-Associated Bone Loss (AIBL) in postmenopausal women with hormone sensitive breast cancer: Joint position statement of the IOF, CABS, ECTS, IEG, ESCEO, IMS, and SIOG», J Bone Oncol 2017;7:1-12. · Turner MR et al., «Levothyroxine dose and risk of fractures in older adults: nested case-control study», BMJ 2011;342:d2238. · Rizzoli R et al., «Antidepressant medications and osteoporosis», Bone 2012;51(3):606-613. · Watson SL et al., «High-intensity resistance and impact training improves bone mineral density and physical function in postmenopausal women with osteopenia and osteoporosis: the LIFTMOR randomized controlled trial», J Bone Miner Res 2018;33(2):211-220. Información general; tu caso debe valorarlo tu médico. Nunca suspendas ni modifiques un tratamiento sin hablarlo con quien te lo prescribió.

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