Diferencia entre artrosis y osteoporosis: por qué tener una no te protege de la otra
Casi todos los artículos sobre la diferencia entre artrosis y osteoporosis se quedan en lo mismo: una es del cartílago, la otra del hueso, y lo único que tienen en común es la edad. Es verdad, pero es media verdad. Lo que no te cuentan es que se pueden tener las dos a la vez, que la artrosis puede maquillar tu densitometría y que tener «huesos más densos» por la artrosis no significa romperse menos. Aquí vas a encontrar las diferencias, sí, y también lo que de verdad importa para tu riesgo de fractura.
Me pasa muy a menudo en las llamadas. Una mujer de 62 años me cuenta que tiene «artrosis y un poco de osteoporosis», que le duelen las rodillas, que el traumatólogo le habló de desgaste y la reumatóloga de descalcificación, y que ha salido de las dos consultas sin saber si son la misma cosa, si una empeora la otra o si con las rodillas así puede hacer fuerza.
No son la misma cosa. Pero tampoco son dos mundos separados. Y entender cómo se relacionan cambia bastante lo que tienes que hacer.
La diferencia en una frase: la bisagra y el material
Imagina una puerta. La artrosis es un problema de la bisagra: el cartílago que recubre los extremos de los huesos dentro de la articulación se va deteriorando, el hueso de debajo reacciona (se engrosa y forma pequeños salientes llamados osteofitos) y la articulación duele, se pone rígida y se mueve peor.
La osteoporosis es un problema del material de la puerta: el hueso pierde masa y su arquitectura interna se vuelve más fina y menos conectada. No duele mientras no pasa nada. El problema aparece el día que ese hueso recibe un golpe o una caída que antes habría aguantado, y se rompe.
Por eso la forma más útil de recordarlo es esta: la artrosis se nota; la osteoporosis no se nota hasta que se rompe algo.
Artrosis vs osteoporosis, punto por punto
Qué tejido afecta
Artrosis: el cartílago articular y el hueso que está justo debajo, en la articulación (rodillas, caderas, manos, columna). Osteoporosis: el hueso en sí, en todo el esqueleto, con especial riesgo en vértebras, cadera, muñeca y húmero.
Cómo se manifiesta
Artrosis: dolor al usar la articulación, rigidez al levantarte o tras estar un rato sentada (que suele ceder en pocos minutos), crujidos, a veces hinchazón y, con los años, deformidad. Osteoporosis: nada, hasta la primera fractura. A veces la única pista es haber perdido estatura o notar que la espalda se curva, algo que explico en el artículo sobre osteoporosis y dolor de espalda.
Cómo se diagnostica
Artrosis: por la exploración y una radiografía, donde se ve el espacio articular estrechado y los osteofitos. Osteoporosis: con una densitometría (DXA), que mide la densidad mineral del hueso; se habla de osteoporosis cuando el T-score es igual o inferior a −2,5. Si nunca has sabido leer la tuya, aquí te enseño a interpretar tu densitometría.
Cuál es el riesgo real
En la artrosis, el riesgo es el dolor y la pérdida de función: moverte menos, subir peor las escaleras, depender más. En la osteoporosis, el riesgo es la fractura, y especialmente la segunda fractura, porque una fractura por fragilidad multiplica la probabilidad de la siguiente.
¿Se pueden tener artrosis y osteoporosis a la vez?
Sí. Es lo primero que la competencia no te dice y es lo más importante. Ambas son más frecuentes con la edad y en mujeres después de la menopausia, así que es muy habitual que convivan en la misma persona.
En el estudio de Dubbo, en Australia, se siguió durante hasta 22 años a más de 3.800 personas mayores de 45 años. El 29% de las mujeres tenía artrosis diagnosticada. Y aquí viene lo interesante: las mujeres con artrosis tuvieron un 50% más de riesgo de fractura por fragilidad que las que no la tenían (Chan et al., 2014).
Durante años se pensó que eran enfermedades casi opuestas, porque las personas con artrosis suelen tener la densidad ósea algo más alta. Eso es cierto. Lo que no es cierto es la conclusión que muchas sacan de ahí: «como tengo artrosis, mis huesos están bien».
Tener los huesos un poco más densos por la artrosis no significa romperse menos. Los datos dicen justo lo contrario.
La paradoja: más densidad, más fracturas
El estudio de Rotterdam lo midió con mucha claridad en 2.773 personas mayores. Quienes tenían artrosis de rodilla en la radiografía tenían más densidad ósea que quienes no. Y, aun así, su riesgo de fractura era mayor: el doble de fracturas vertebrales y un 50% más de fracturas no vertebrales, incluso después de ajustar por la densidad y por la estabilidad al estar de pie (Bergink et al., 2003).
¿Cómo se explica? No hay una única causa demostrada, pero lo razonable es pensar en una combinación de factores:
- Te mueves menos. Cuando una rodilla duele, cargas menos, caminas menos y dejas de hacer cosas. Y un hueso que no recibe carga pierde el estímulo que necesita para mantenerse (el principio de Wolff).
- Pierdes músculo. El dolor articular frena el uso del cuádriceps y de los glúteos, que son precisamente los músculos que te sujetan cuando tropiezas.
- Te caes más. Una articulación rígida y dolorosa altera la forma de caminar y la capacidad de reaccionar ante un desequilibrio.
Esta es la razón por la que en OSTEOFIT insisto tanto en que el objetivo no es mejorar un número en un informe. El objetivo es no romperte. Y para eso, la densidad es una pieza, pero no la única.
Cuando la artrosis maquilla tu densitometría
Hay un efecto que casi nadie explica a sus pacientes y que puede cambiar tu diagnóstico. La densitometría de columna lumbar mide todo el mineral que encuentra en la zona, y los osteofitos de la artrosis también son mineral. Resultado: la columna puede aparecer más densa de lo que realmente es.
En un estudio con 314 mujeres de 60 a 99 años, el 61% tenía osteofitos en la columna lumbar, y esos osteofitos explicaban por sí solos alrededor del 17% de las variaciones en la densidad lumbar. La osteoporosis aparecía en el 33% de las mujeres si se medía en la cadera, pero solo en el 24% si se miraba la columna. Los autores concluyeron que, en personas mayores, el diagnóstico debería basarse en la cadera salvo que se haya descartado artrosis en la columna (Liu et al., 1997).
Lo que miro en una densitometría si hay artrosis
- Si la columna sale mucho mejor que la cadera, sospecho de los osteofitos antes de alegrarme.
- Si alguna vértebra concreta se dispara respecto a las demás, puede estar contaminada por artrosis o por una fractura antigua: pregunta si se ha excluido del cálculo.
- Me fijo en el cuello femoral y la cadera total como referencia más fiable.
- No decido solo con la densidad: sumo el FRAX, las caídas, la fuerza y, si los hay, el TBS y los marcadores de remodelado.
Si tu informe dice «osteopenia» en columna pero tienes artrosis lumbar importante, merece la pena que lo comentes con tu médico. No para cambiar ningún tratamiento por tu cuenta, sino para asegurarte de que la decisión se toma con el dato correcto. Calcular tu riesgo de fractura con el FRAX ayuda a poner la densidad en contexto.
¿Puedo hacer ejercicio de fuerza si tengo artrosis y osteoporosis?
Sí, y es probablemente lo mejor que puedes hacer por las dos. Las guías internacionales de artrosis de la OARSI sitúan el ejercicio estructurado, incluido el de fortalecimiento, entre los tratamientos centrales de la artrosis de rodilla y cadera (Bannuru et al., 2019). Y para el hueso, el ensayo LIFTMOR demostró que el entrenamiento de fuerza progresivo y supervisado mejora la densidad en mujeres posmenopáusicas con baja masa ósea, con un solo efecto adverso leve en todo el estudio (Watson et al., 2018).
La clave no es elegir entre cuidar la rodilla o cuidar el hueso. Es cargar con método, adaptando el cómo:
- Busca el rango que tolera tu articulación. Una sentadilla a una silla o a un cajón más alto sigue cargando el fémur y la columna aunque no bajes hasta el fondo.
- Usa el dolor como semáforo, no como prohibición. En mi práctica, una molestia leve durante el ejercicio que no aumenta al día siguiente es aceptable; si al día siguiente estás peor, la carga o el rango eran excesivos y se ajustan.
- Progresa poco a poco. Un kilo más, una repetición más, mejor técnica. La articulación y el hueso se adaptan a la carga, pero necesitan tiempo.
- Gradúa el impacto. Si la rodilla no tolera saltos, hay formas más suaves de dar al hueso estímulo de impacto, y otras zonas que sí pueden recibirlo. Lo explico en el artículo sobre ejercicio de impacto para los huesos.
- Entrena el equilibrio. Si la artrosis aumenta tus caídas, prevenirlas es tan importante como fortalecer el hueso.
Y una advertencia sensata: si tienes fracturas vertebrales recientes, una prótesis reciente o una indicación médica escrita de no cargar peso, el plan tiene que adaptarse a eso antes de empezar. Para la mayoría, sin embargo, el reposo no protege ni la rodilla ni el hueso: los debilita a los dos.
Errores habituales cuando conviven las dos
Pensar que la artrosis es «descalcificación». No lo es. La descalcificación, en lenguaje popular, se refiere a la osteoporosis. La artrosis es un problema del cartílago y de la articulación.
Dejar de moverse por el dolor de rodilla. Es comprensible, pero es el atajo más directo hacia menos músculo, menos hueso y más caídas.
Elegir solo actividades sin carga. La piscina o la bici estática pueden ser útiles para la articulación y el corazón, pero por sí solas no dan al hueso el estímulo que necesita.
Fiarse solo de la columna en la densitometría. Si hay artrosis lumbar, el número puede salir mejor de lo que es.
El resumen que te llevas
La artrosis y la osteoporosis son enfermedades distintas: una desgasta la articulación y la otra debilita el hueso. Pero no se excluyen, a menudo conviven y, lejos de protegerte, tener artrosis se asocia a más fracturas, no a menos. Además, puede hacer que tu densitometría de columna salga mejor de lo que es.
Lo que sí tienen en común es la solución de base: un cuerpo que recibe carga progresiva, con músculo para sujetarte y equilibrio para no caerte. Adaptado a tus articulaciones, sí. Pero sin renunciar a él.
Porque no entrenamos para mejorar un número. Entrenamos para no rompernos.
Referencias: Chan MY, Center JR, Eisman JA, Nguyen TV, «Bone mineral density and association of osteoarthritis with fracture risk», Osteoarthritis Cartilage 2014;22(9):1251-1258. · Bergink AP et al., «Osteoarthritis of the knee is associated with vertebral and nonvertebral fractures in the elderly: the Rotterdam Study», Arthritis Rheum 2003;49(5):648-657. · Liu G, Peacock M et al., «Effect of osteoarthritis in the lumbar spine and hip on bone mineral density and diagnosis of osteoporosis in elderly men and women», Osteoporos Int 1997;7(6):564-569. · Bannuru RR et al., «OARSI guidelines for the non-surgical management of knee, hip, and polyarticular osteoarthritis», Osteoarthritis Cartilage 2019;27(11):1578-1589. · Watson SL et al., «High-intensity resistance and impact training improves bone mineral density and physical function in postmenopausal women with osteopenia and osteoporosis: the LIFTMOR randomized controlled trial», J Bone Miner Res 2018;33(2):211-220. Información general; tu caso debe valorarlo tu médico.
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